Quemaduras de piel


La piel recubre todo nuestro cuerpo, estableciendo una comunicación con el entorno. Por su localización la piel está expuesta a múltiples lesiones, dentro de las que se destacan las quemaduras de piel.
Existen distintos agentes capaces de producir una quemadura de piel: calor, frío, radiaciones, productos químicos y electricidad. Todos los agentes producen una lesión que puede afectar distintas capas de la piel. Existen tres aspectos a valorar de toda quemadura de piel: profundidad, extensión y localización. 

Quemaduras de piel

Dentro de la profundidad la misma se mida en una escala de tres grados. A mayor grado mayor gravedad de la lesión. Si la quemadura afecta sólo la capa superficial, denomina epidermis, la quemadura es de primer grado. La piel se observa roja, duele y genera molestias. Si el agente lesionó más profundamente, hasta la dermis, se produce una quemadura de segundo grado, que produce la aparición de ampollas y un intenso dolor. Una situación de mayor gravedad son las quemaduras de tercer grado, que lesionan hasta la capa más profunda de la piel: la hipodermis. La misma se visualiza desde marrón a negro, pero no produce dolor, porque se han quemado las terminales nerviosas. 
Con respecto a la extensión, hay que valorar que a mayor cantidad de piel quemada más severo es el problema que presenta la persona. Hay que tener en cuenta que la extensión de la piel de las piernas es mayor que la de los brazos. Se deberá valorar que extensión total presentan las quemaduras en todos los sectores corporales, existiendo algunas reglas y tablas sobre los porcentajes. Finalmente la localización es el tercer punto a valorar de una quemadura de piel, teniendo en cuenta que hay sectores que en caso de una quemadura la misma es grave, como son la cara y los genitales.